La atención en salud ha cambiado a lo largo del tiempo, o, mejor dicho, ha evolucionado. La antigua imagen del médico bajando de su carruaje para atender una visita domiciliaria, en un ejercicio puramente liberal de la profesión, ha sido sustituida por las imágenes de pacientes atendidos en hospitales y otros centros especializados. Es decir, la atención se ha trasladado hacia organizaciones, las cuales persiguen determinados objetivos, poseen una estructura y deben realizar una serie de procesos. Ya sean organizaciones grandes o pequeñas, de alta o baja complejidad, con uno o cientos de proveedores de salud, la forma en que se gestionan las mismas influye en la calidad de salud que finalmente brindan a sus clientes – pacientes. Una historia clínica perdida borra de un plumazo todo el pasado de un paciente, quien muchas veces no recuerda un tratamiento recibido o ignora las incidencias anotadas en un reporte operatorio; una mala gestión de citas prolonga las colas, aumenta los tiempos de espera, disminuye el número de pacientes atendidos por turno e incrementa la insatisfacción del paciente con nuestro servicio; una mala gestión de inventarios, la ineficiencia en el manejo de los reembolsos por aseguradoras y de las cuentas por cobrar, y la ausencia de reportes e indicadores que nos permitan monitorizar nuestra organización, generan despilfarro y escasez de recursos. Brindar una buena atención desde la perspectiva puramente clínica ya no es suficiente. Ahora es necesario que el proveedor de salud posea conocimientos de gestión de servicios, y que maneje las herramientas que le faciliten este trabajo al máximo. Como dijo el reconocido psiquiatra peruano Carlos Alberto Seguín, el que sólo sabe de medicina, ni medicina sabe.
Asimismo, la oferta de atención en salud se ha incrementado, aunque no de manera uniforme. Así, sólo en Lima vemos la gran cantidad de clínicas, centros especializados y consultorios que existen y muchos otros nuevos que abren sus puertas. Algunos sobreviven, muchos no. En el ámbito público, los hospitales del Sistema Metropolitano de la Solidaridad han traído a escena un nuevo actor que ofrece atención rápida y precios bajos. La demanda nos exige una atención que satisfaga sus expectativas, y una gran mayoría no está dispuesta a pagar precios que consideran excesivos. La competencia por tanto es reñida, y obliga a las organizaciones a optimizar sus recursos sin descuidar la calidad. En este contexto complejo y competitivo en el cual nos desenvolvemos actualmente, el uso de aplicaciones informáticas para la gestión de organizaciones sanitarias es una ventaja competitiva, inclusive para organizaciones pequeñas, en las cuales se va a concentrar el presente análisis.
viernes, 23 de mayo de 2008
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